El proyecto de ley de infraestructuras por valor de un billón de dólares supera el primer obstáculo en el Senado.

El 10 de agosto, el Senado de los Estados Unidos aprobó, con el apoyo de los dos partidos, un proyecto de ley sobre infraestructuras llamado Ley de inversión en Estados Unidos. El proyecto de ley fue aprobado gracias a los 50 demócratas, a los que se unieron 19 republicanos. El precio: un billón de dólares. El mismo día, los demócratas votaron para avanzar en el debate de una propuesta presupuestaria de 3,5 billones de dólares.

El proceso político

Aunque se superó el obstáculo más difícil del Senado (los demócratas necesitaban al menos 10 republicanos para aprobar el proyecto),  este proyecto de ley aún se debe aprobar en la Cámara de representantes, donde los demócratas gozan de una escasa mayoría de unos pocos votos. Si la Cámara de representantes aprueba el proyecto de ley, este se enviará al presidente Biden y, una vez lo firme, se convertirá en ley.

Con toda probabilidad, el proyecto de ley se aprobará en la Cámara de representantes, pero no sin ciertas dificultades. Los miembros más progresistas del partido demócrata exigirán que el proyecto de ley incluya más de sus prioridades relacionadas con el cambio climático. Los miembros más moderados del partido, concretamente los que se encuentran en distritos indecisos y que se enfrentan a una dura batalla por la reelección en 2022, lucharán para asegurarse de que el proyecto de ley tenga más prioridades en materia de infraestructuras, así como menos gastos, que serán criticados por los opositores como despilfarro e innecesarios. 

La presidenta de la Cámara de representantes, la congresista demócrata Nancy Pelosi, ha afirmado que no retomará el proyecto de ley de infraestructuras al completo. Solo lo abordará junto a la propuesta presupuestaria de 3,5 billones de dólares. Por su parte, las congresistas demócratas, Mondaire Jones y Alexandria Ocasio-Cortez, apoyaron las palabras de Pelosi. Los progresistas temen que si un proyecto de ley de infraestructuras se vota por sí solo, perderán influencia para aprobar algunas de sus otras prioridades de gasto. Si bien el proyecto de ley de infraestructuras contó con el apoyo unánime de los demócratas en el Senado, es probable que la actual propuesta presupuestaria se enfrente a la oposición de los senadores demócratas, Manchin y Sinema, ambos procedentes de estados de tendencia republicana.

Gastar como nunca antes 

El proyecto de ley aprobado en el Senado tiene un valor de un billón de dólares. La magnitud de este proyecto de ley, en términos de gasto, no tiene precedentes. De ese billón de dólares, solo 550 000 millones corresponden a nuevos gastos. Para tener una mayor perspectiva, el último gran proyecto de ley de infraestructuras que se aprobó en el Congreso tuvo lugar durante el segundo mandato del presidente Obama. El proyecto de ley, con apoyo bipartidista, que Obama firmó en 2015, supuso la asignación de 305 000 millones de dólares durante cinco años. 

El presidente Obama envió una propuesta de 478 000 millones de dólares al Congreso, pero dado el control de los republicanos de ambas Cámaras del Congreso por aquel entonces, el presidente no tuvo más remedio que aceptar el proyecto de ley a prueba de veto que recibió.

El anterior proyecto de ley de infraestructuras a largo plazo se firmó en 2005 con la administración Bush. El valor del proyecto de ley “Mejora de la seguridad en las carreteras de Estados Unidos” ascendió a 286 000 millones de dólares, una cifra considerada elevada en aquel momento. Eran 30 000 millones de dólares más de lo que había propuesto el Presidente. 

Las industrias recibirán un impulso del proyecto de ley

Un gran número de industrias se beneficiarán de este proyecto de ley y su enorme gasto. Un proyecto de ley destinado a impulsar la construcción podría tener efectos positivos para los productores de acero y otros bienes necesarios para la construcción. Las empresas que prestan servicios de construcción al gobierno también recibirían un impulso gracias a los numerosos proyectos que se llevarán a cabo mediante este proyecto de ley.

Más allá de esto, numerosas industrias específicas verán aumentar el gasto y las subvenciones en su favor.

Vehículos eléctricos

El proyecto de ley asigna 7500 millones de dólares para instalar una red de cargadores de vehículos eléctricos en todo Estados Unidos. Estas estaciones de carga eléctrica se colocarían a lo largo de las carreteras, dentro de ciudades y en zonas rurales. Se asignan otros 2500 millones para comprar autobuses escolares de cero emisiones. El proyecto de ley añade otros 200 millones de dólares anuales entre 2022y 2026 para los programas de I+D del Departamento de energía en relación con el reciclaje de baterías de vehículos eléctricos y las aplicaciones de segunda vida.

Su capital está en riesgo

Banda ancha en toda América

El proyecto de ley también incluye 65 000 millones de dólares para la banda ancha, con el fin de garantizar que todos los estadounidenses tengan acceso a Internet de alta velocidad. También exige a las empresas que reciben subvenciones federales que ofrezcan planes de Internet de bajo coste para garantizar que todos los estadounidenses puedan permitirse algún tipo de plan.

Su capital está en riesgo

El proyecto de ley también incluye 39 000 millones de dólares para mejorar los sistemas de transporte público, 25 000 millones para aeropuertos y 17 000 millones para mejorar los puertos. La legislación asigna 110 000 millones de dólares para reparar las carreteras y los puentes de todo el país. Además, se destinarían 66 000 millones de dólares a la mejora de la ruta ferroviaria del gran corredor del noreste, así como de otras rutas de Estados Unidos. 

Su capital está en riesgo

El proyecto de ley también incluiría 50 000 millones de dólares de financiación en materia de resiliencia climática, que abordaría cuestiones relacionadas con el cambio climático. Los críticos, sin embargo, advierten que el proyecto de ley no aborda la cuestión de la dependencia de los combustibles fósiles y que, en el ámbito de las energías renovables, no consigue potenciar la energía solar y eólica.

Su capital está en riesgo

El proyecto de ley podría impulsar la inflación

Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, el proyecto de ley de infraestructuras añadiría 256 000 millones de dólares al déficit de EE. UU. en el transcurso de 10 años, y se espera que la deuda nacional proyectada alcance los 35 billones de dólares de aquí a finales de año. El PIB estadounidense en 2019 fue de aproximadamente 21,5 billones de dólares.

Numerosos reglamentos del proyecto de ley forzarían un aumento de la inflación. Por ejemplo, los coches nuevos necesitarían tecnología de control de alcoholemia y de seguimiento ocular para evitar la conducción bajo los efectos del alcohol. Habría dispositivos tecnológicos incorporados a los coches para garantizar que los niños no se queden atrapados accidentalmente dentro de los vehículos. Habría normas de seguridad adicionales para evitar los accidentes automovilísticos. El Departamento de transporte actualizará también sus reglamentos en materia de asientos de coches, faros, parachoques y capós, entre otros. 

Otros economistas han argumentado que “un proyecto de ley de infraestructuras bien planteado impulsaría el lado de la oferta de la economía, lo que reduciría las presiones inflacionistas”. Las mejoras realizadas en la infraestructura, afirman, harían bajar los costes de funcionamiento de las empresas y, a su vez, los precios al consumidor.

La vista puesta en el futuro

El proyecto de ley de infraestructuras necesitaba el apoyo de ambos partidos en el Senado para su aprobación. Ese obstáculo se ha superado. A pesar de la estrecha mayoría de los demócratas en la Cámara, es probable que el proyecto de ley de infraestructuras se apruebe. La cuestión que queda por resolver es si los demócratas de la Cámara de representantes se aferrarán a su exigencia de retomar el proyecto de ley de infraestructuras junto con una propuesta presupuestaria. Eso podría hacer descarrilar el proyecto de ley, ya que algunos demócratas del Senado desconfían de la propuesta presupuestaria de 3,5 billones de dólares.

A pesar de esta cuestión, varios sectores de la economía se beneficiarán de las subvenciones, ayudas y otros proyectos que saldrán del proyecto de ley de infraestructuras. Queda por ver cómo repercutirá esto en los mercados. Una cosa, sin embargo, es cierta. Queda mucho que construir en los Estados Unidos. 

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