Wall Street mira a máximos. El riesgo mira a otro lado

De cara a la próxima semana, el punto de partida es aparentemente cómodo con un SP500 en máximos históricos y la inflación ha dado algo de margen. Pero precisamente por eso, creo que el foco debe estar menos en lo que ha hecho el mercado y más en qué puede empezar a cuestionar esos máximos.

El IPC en USA se ha moderado hasta el 3,4% y la inflación subyacente al 2,5%, mientras el PPI se mantuvo plano en julio. Son datos que alivian parte de la presión inflacionista inmediata, pero hay una señal mucho más interesante para el inversor: los tipos a largo plazo siguen tensionados pese a esa mejora de la inflación.

El Treasury a 30 años ha llevado su rentabilidad real hasta el 3%, algo que no veíamos desde 2008. Y esto cambia bastante la lectura. El mercado no está exigiendo únicamente más rentabilidad por miedo a la inflación, sino por mantener duración durante muchos años. A ello se suma una creciente competencia por el capital entre las necesidades de financiación del Gobierno estadounidense y la enorme inversión asociada a la infraestructura de IA.

Por eso, la próxima semana vigilaría más el mercado de bonos que los propios máximos del SP500. Si los tipos largos continúan presionando al alza, el coste del capital seguirá siendo una variable cada vez más relevante para las valoraciones.

Hay además una segunda señal que merece atención. La confianza del consumidor de Michigan ha caído hasta 51 y las expectativas retrocedieron un 8,7% mensual. Apenas un 8% de los consumidores espera que sus salarios crezcan por encima de la inflación durante los próximos doce meses. Si esa debilidad persiste, será cada vez más difícil ignorar la distancia entre unos mercados cerca de máximos y un consumidor bastante menos optimista.

Y hay una tercera cuestión que afecta directamente a cómo construimos las carteras. Acciones y Treasuries han mostrado correlación positiva en tres cuartas partes de las sesiones de este año. El viejo supuesto de que los bonos siempre protegerán cuando caiga la bolsa ya no funciona igual. Con petróleo, inflación, guerra y presión sobre la deuda pública condicionando los tipos, los propios bonos pueden convertirse en fuente de volatilidad.

Eso devuelve importancia a la diversificación real y explica por qué activos menos correlacionados, como el oro, vuelven a tener sentido como parte de una cartera, especialmente cuando aumentan las dudas sobre deuda, tipos reales y estabilidad de los bonos.

Así que entramos en la próxima semana con una situación peculiar: bolsa en máximos, inflación algo más favorable, pero tipos reales elevados, consumidor debilitándose y una relación entre acciones y bonos que ya no ofrece la protección de antes.

No veo en estos datos una razón para anticipar un giro del mercado. Sí una razón para ser más selectivos.

A partir de aquí, quizá lo importante no sea preguntarse cuánto más puede subir el SP500, sino qué activos pueden seguir funcionando si el precio del dinero permanece alto durante más tiempo y la volatilidad simplemente cambia de sitio.

Niveles técnicos clave

NO SON RECOMENDACIONES de INVERSION. Solo comentarios desde un punto de vista técnico informativo.

1.- S&P

El SP500 sigue con su estructura técnica alcista y acaba de romper la zona de máximos previos de 7.650-7.700, entrando de nuevo en zona de descubrimiento de precios. No hay, por ahora, ninguna señal de distribución visible en el precio pues seguimos teniendo máximos y mínimos crecientes, que es lo que manda en una tendencia.

El momentum acompaña, aunque con un matiz. El RSI está alrededor de 66, elevado, pero todavía sin sobrecompra extrema, mientras el MACD ha vuelto a girarse al alza y mantiene señal positiva. Es decir, a diferencia de otros momentos, no veo ahora una divergencia bajista clara entre precio, RSI y MACD que permita anticipar un techo.

La referencia inmediata está en 7.650-7.700 donde, mientras el índice se mantenga por encima, la ruptura sigue siendo válida y favorece continuidad. Por debajo, 7.400-7.450 sería el primer soporte importante; perderlo empezaría a deteriorar la estructura de corto plazo.

Técnicamente sigue siendo un mercado para respetar la tendencia. Está extendido y en máximos, sí, pero estar alto no equivale a estar girándose. La primera advertencia seria sería ver nuevos máximos con RSI/MACD dejando máximos decrecientes y, después, pérdida de 7.650 primero y 7.400 después. Sin esa confirmación, el gráfico sigue siendo alcista.

Source: investing.com

2.- BITCOIN (BTC)

¿Se prepara bitcoin para su próximo gran movimiento?

BTC se mueve alrededor de los 63.000USD tras perder los 65.000USD y, esta vez, la debilidad del precio viene acompañada por los flujos. Los ETF spot acumulan aproximadamente 385 millones de USD de salidas netas esta semana, revirtiendo parte de los 853 millones que habían entrado la semana anterior. Es una

diferencia importante respecto a otras correcciones pues ahora mismo precio y demanda institucional están apuntando en la misma dirección.

Además, la volatilidad se ha comprimido hasta niveles extremos. La realizada a 30 días ronda el 22,1% anualizado, percentil 1,1 del último año, mientras que la implícita se encuentra alrededor del 23%. Esto no nos dice hacia dónde será el próximo movimiento, pero sí que probablemente el mercado no permanezca mucho tiempo así

Y ahí aparecen los niveles que importan con los 62.500 que son la primera referencia. Por debajo, el mapa de liquidaciones concentra posiciones cerca de los 61.000, por lo que una pérdida del soporte podría acelerar rápidamente el movimiento hacia esa zona. Por arriba, recuperar los 65.500 con volumen y mejores flujos ETF cambiaría bastante la lectura táctica.

Por eso no tenemos motivos para aumentar riesgo todavía. Cautela, nada de apalancamiento y esperar confirmaciones. La señal no sería simplemente un rebote del precio, sino comprobar que vuelve la demanda con varios días de estabilización o entradas en ETF acompañados de la recuperación de los 65.500 USD.

Ahora bien, conviene no confundir esta debilidad de corto plazo con un deterioro equivalente de la tesis estructural.

Mientras bitcoin permanece atrapado alrededor de los 63.000 USD, grandes plataformas de gestión patrimonial continúan avanzando hacia cripto mirando a años, no meses. Esa es probablemente una de las divergencias más interesantes del momento, pues el precio sigue digiriendo el ciclo bajista, mientras la infraestructura institucional continúa construyéndose.

Y hay una tendencia todavía mayor detrás: la tokenización. Hoy los activos on-chain siguen siendo pequeños frente al mercado financiero tradicional, con unos 300.000 millones de dólares on-chain frente a un mercado global de acciones de aproximadamente 120 billones, donde con incluso una migración parcial, cambiaría completamente la escala del ecosistema.

Ahí ethereum merece una lectura separada. Con ETH alrededor de los 1.890 y un récord de cerca del 35 de la oferta en staking, el debate ya no es únicamente cuánto capital puede atraer ethereum, sino cuánto valor de esa actividad termina capturando ETH.

La propuesta EIP-8363 va precisamente en esa dirección pues intenta que Ethereum deje de pagar por seguridad que ya no necesita. Para el inversor, significaría menor dilución y una política monetaria potencialmente más favorable para mantener ETH. El precio a pagar es comprobar que esa mayor escasez no comprometa la descentralización que pretende proteger.

Esto encaja además con una cuestión fundamental de largo plazo para Ethereum: sigue siendo uno de los principales candidatos para capturar el crecimiento de stablecoins y activos tokenizados, pero todavía tiene que demostrar cómo convierte esa actividad en valor para ETH. Esa es probablemente la variable que merece más atención que cualquier objetivo de precio.

La lectura para el inversor a corto plazo sería la de un mercado que todavía no ha dado una señal clara de suelo y los 62.500-61.000 USD como primera zona que puede decidir el siguiente movimiento de BTC. A largo plazo, sin embargo, la institucionalización, la tokenización y el traslado de activos financieros on-chain siguen avanzando.

No hace falta adivinar el mínimo para participar en esa tendencia. Hace falta evitar que el apalancamiento y el ruido de corto plazo te expulsen antes de que la tesis tenga tiempo de desarrollarse.

(Este comentario no constituye una recomendación de inversión; es una lectura de contexto basada en estructura de mercado y ciclos de liquidez.)

Source: investing.com