La IA pasa la factura

La inteligencia artificial puede transformar la economía y al mismo tiempo, convertirse en una inversión decepcionante para quienes financien su desarrollo. Esa posibilidad empieza a pesar en Wall Street, donde el crecimiento de los ingresos ya no consigue despejar las dudas sobre cuánto cuesta sostenerlo y qué parte de los beneficios terminará llegando al accionista.

Alphabet permite entender el cambio. Google Cloud duplicó sus ingresos en el tercer trimestre, una expansión que en otro momento habría bastado para alimentar el entusiasmo. Ahora, los inversores miran también la inversión necesaria para mantener ese ritmo y las necesidades de financiación que genera. Las grandes tecnológicas, acostumbradas a producir caja y recomprar acciones, están comprometiendo recursos en centros de datos, chips y electricidad cuya rentabilidad dependerá de una demanda todavía difícil de proyectar.

Para el inversor, esto obliga a revisar algunos puntos clave. Una compañía puede vender más y merecer una valoración inferior si necesita dedicar una proporción creciente de sus recursos a defender su posición. Si además recurre a deuda o emite nuevas acciones, el crecimiento puede traducirse en una recompensa bastante menos generosa para quien ya estaba dentro, porque el retorno por acción depende también de cuánto cueste financiarlo.

Conviene mirar, además, quién está detrás de los pedidos. Alphabet incluye en su cartera contratada 16.800 millones de dólares de Crux AI, una sociedad en la que participa y a la que ofrece respaldo financiero. Representa aproximadamente el 3% del total, por lo que sería exagerado utilizar ese dato para cuestionar toda la demanda, aunque obliga a preguntarse cuánto crecimiento procede de clientes capaces de pagar con sus propios ingresos y cuánto depende de que continúe entrando capital.

A partir de aquí, el escenario favorable sería que la utilización de la infraestructura aumentase lo suficiente para recuperar la generación de caja después de invertir. Si los márgenes resisten y disminuye la necesidad de financiación externa, las caídas podrían ofrecer oportunidades, aunque esa mejora tendría que aparecer de forma sostenida en las cuentas.

Existe otro escenario menos positivo para quien compra pensando que cualquier retroceso es pasajero. La IA puede cumplir buena parte de sus promesas mientras la inversión y la competencia absorben el retorno durante años. Convivirían entonces negocios sólidos con acciones incapaces de justificar el precio que se pagó por ellas, porque las expectativas habrían corrido mucho más que los beneficios disponibles para el accionista.

El escenario más delicado llegaría si la financiación empezase a frenar la expansión. Un crédito más caro podría provocar aplazamientos de proyectos y revisiones de pedidos, trasladando la presión desde las cotizaciones hacia la actividad. Por eso toca seguir de cerca las condiciones de financiación y la conversión de los contratos en cobros, que ayudan a distinguir una corrección de valoraciones de un deterioro más profundo.

Las elecciones estadounidenses y el empleo pueden acelerar estos movimientos a través de los tipos de interés y las expectativas de gasto. Un enfriamiento ordenado del mercado laboral aliviaría la presión financiera, mientras que un deterioro brusco pondría en cuestión los presupuestos de los clientes, incluso aunque acercase nuevas bajadas de tipos.

Los resultados de Apple y Palantir el lunes, AMD el martes y Arm, Qualcomm, Uber y McDonald’s el miércoles permitirán contrastar la monetización de la IA, la evolución de los márgenes y la fortaleza del consumo.

Antes de comprar la caída, miraría la caja que queda después de invertir, la evolución del número de acciones y la capacidad para cumplir los compromisos sin volver continuamente al mercado. También revisaría cuánto depende la cartera de una misma cadena de gasto, aunque aparezca repartida entre distintas compañías.

La oportunidad estará donde el precio permita asumir expectativas prudentes y la demanda empiece a convertirse en la caja por acción, porque una caída del 20% solo nos dice cuánto ha bajado una cotización, no cuánto vale lo que estamos comprando.

Niveles técnicos clave

NO SON RECOMENDACIONES de INVERSION. Solo comentarios desde un punto de vista técnico informativo.

1.- S&P 

El SP500 cierra en 7.580, cerca de la parte baja del rango de los últimos meses. El corto plazo se debilita y el RSI diario refleja pérdida de impulso sin haber llegado a sobreventa.

La zona decisiva está en los 7.500–7.530. Si aguanta, podría favorecer un rebote, cuya primera prueba sería recuperar los 7.630. Superar después la zona de los 7.700–7.750 daría más consistencia a la recuperación, con los 7.830 como principal resistencia.

Si pierde los 7.500 en cierre, aumentaría el riesgo de una extensión hacia los 7.400. Más abajo, atentos a los 7.250–7.330 que es la referencia que sostiene las correcciones de junio y julio.

Esta semana importa tanto defender el soporte como la calidad del rebote. Mientras no recupere los 7.630, la presión seguirá presente y solo por encima de los 7.750, la lectura mejoraría.

Source: investing.com

2.- BITCOIN (BTC)

La resistencia de bitcoin merece atención, incluso mientras continúan las salidas de los ETF

El mayor hackeo de la historia en una plataforma centralizada ha añadido incertidumbre a un mercado que ya estaba débil. Sin embargo, la reacción inicial de bitcoin ha sido relativamente contenida dada la magnitud del incidente.

Hasta ahora, el episodio parece más contenido que otros problemas del sector que se propagaron entre prestamistas, plataformas y contrapartes interconectados. Sigue siendo una valoración provisional. La reapertura de las retiradas y la publicación de información creíble sobre las reservas serán importantes.

Sin embargo, la capacidad del mercado para absorber malas noticias es alentadora y la siguiente prueba será comprobar si esa resistencia se mantiene.

Bitcoin cotiza alrededor de los 78.000 dólares, con una caída del 7,6% en octubre, mientras que ethereum ronda los 2.260 dólares, con un descenso del 16,4%.

Cuatro puntos importan para los inversores

  1. Las salidas de los ETF siguen siendo significativas

El viernes, los ETF de bitcoin registraron 643 millones de dólares de salidas netas, mientras que los ETF de ethereum perdieron 155 millones de dólares. Las salidas de ETH en octubre superan los 1.000 millones de dólares.

Estas cifras hacen que merezca la pena seguir la reacción relativamente contenida de bitcoin. Las próximas sesiones mostrarán si los reembolsos se moderan o siguen presionando los precios.

  1. Los tenedores recientes están cerca de su coste de adquisición

El coste medio estimado de los tenedores a corto plazo ronda los 75.900 dólares. Esta métrica on-chain recoge los tokens que se movieron por última vez en los últimos 155 días y aproxima su coste de adquisición.

Con BTC cerca de los 78.000 dólares, la ganancia latente agregada de este grupo apenas alcanza el 2%. Una permanencia por debajo de esa referencia situaría a los tenedores recientes en pérdidas latentes agregadas y podría aumentar la presión vendedora.

La zona de los 76.000 dólares supone, por tanto, una prueba importante de la convicción de los tenedores recientes, más que un suelo garantizado.

  1. El apalancamiento ha disminuido, pero persisten los riesgos

Las liquidaciones alcanzaron los 1.570 millones de dólares, mientras que el interés abierto cayó un 3%, hasta los 136.300 millones de dólares. Se ha reducido parte de la exposición, aunque la financiación de BTC sigue siendo positiva.

Las posiciones largas siguen pagando a las cortas y pese a que eso no anticipa una caída, una nueva ruptura a la baja podría provocar más liquidaciones de posiciones largas.

La zona de los 76.300 dólares es la referencia técnica inmediata, próxima al coste de adquisición de los tenedores a corto plazo. Al alza, los 78.670 dólares son un primer nivel que recuperar y mantener.

  1. Ethereum todavía no muestra la misma fortaleza relativa

ETH/BTC ha caído desde 0,0319 a comienzos de octubre hasta aproximadamente 0,029. Ethereum sigue perdiendo terreno frente a bitcoin mientras sus ETF registran reembolsos.

La tokenización y las nuevas aplicaciones pueden respaldar su tesis a largo plazo, pero todavía no se han traducido en un mejor comportamiento relativo.

Así las cosas, creo que bitcoin ha absorbido un incidente de seguridad grave sin sufrir por ahora, un desplome proporcional del precio. Mantenerse cerca del coste de adquisición de los tenedores recientes, evitar un contagio más amplio y registrar una moderación de las salidas de los ETF daría más consistencia a esa resistencia.

Los criptoactivos son instrumentos de elevada volatilidad y pueden experimentar movimientos significativos en periodos muy cortos. Los escenarios y niveles anteriores son referencias de análisis, no predicciones ni recomendaciones personalizadas de inversión. La rentabilidad pasada no garantiza resultados futuros

Source: investing.com