Seis estrategias inversoras para superar el rendimiento de los mercados

La belleza del ecosistema de inversión global actual es que ya no está reservado exclusivamente a los grandes nombres de Wall Street. La igualación en el campo de la inversión, a la que eToro ha contribuido notablemente, ha permitido que ciudadanos normales puedan participar en el muy competitivo juego de la inversión, casi de igual a igual con los otrora muy respetados, adorados y reverenciados agentes de corretaje.

Sin embargo, el que ahora todo el mundo pueda sentarse cómodamente en su nueva silla de juegos y elegir en qué acciones invertir mientras comen una bolsa de galletitas saladas no significa que deban disparar ciegamente a discreción. Podemos tener el mejor y más sofisticado equipo de inversión que el dinero puede comprar, pero si no contamos con unos conocimientos básicos de las estrategias inversoras, lo primero no importará gran cosa. Así que, para ayudarnos a estar mejor equipados en nuestro viaje inversor, pensé en elaborar una lista de seis estrategias que todos los inversores deberían tener en su caja de herramientas. 

¿Por qué hay que tener una estrategia?

Una estrategia es como un plan de juego que le indica a nuestra gestión de portafolios una dirección clara, al tiempo que nos ayuda a navegar mejor por unas condiciones del mercado en constante cambio. En general, para ir de un punto A a un punto B, se requieren estos tres elementos:

  1. Un objetivo (en este caso, podría ser ahorrar para la jubilación, una nueva consola de juegos u obtener otros ingresos adicionales que ayuden a pagar las facturas);
  2. Dirección (esta es nuestra estrategia inversora general y tesis);
  3. Los medios para llegar allí (serían los componentes que conforman nuestro portafolio).

Lanzar dinero a los mercados sin haber aclarado antes estos tres pasos es como navegar por el océano sin saber hacia dónde vamos, por qué lo estamos haciendo ni cómo demonios llegaremos a algún destino. Sí, ya sé que algunas personas lo llaman «una aventura», y sí, en teoría puede ser muy divertido, pero probablemente podría pensar en mejores formas de divertirme sin arriesgar necesariamente a ciegas los ahorros de toda una vida. Así que, analicemos estas estrategias.

Inversión en valor

Tal vez una forma sencilla de describir la inversión en valor sea compararla a la caza de gangas. Si usted suele ir a comprar en mercadillos o bazares locales, probablemente ya sea un inversor en valor. El principio básico de esta estrategia, a menudo vinculada al enfoque popularizado por Warren Buffet, es sencillo: adquirir un activo infravalorado (subestimado) por el mercado o, por decirlo con la sofisticada jerga inversora, que se vende por debajo de su valor intrínseco.

«¿Cómo? ¿Qué clase de estrategia es esta? Por supuesto que no voy a comprar algo que se está vendiendo más caro», le oigo decir. Pues bien, para evaluar el valor (intrínseco) de una determinada acción, normalmente debe realizar algunas investigaciones, ser capaz de leer los balances y comprender cómo se relacionan con las previsiones futuras de la empresa a la hora de generar flujos de tesorería. También requiere ser inmune a cualquier pensamiento emocional e irracional, ya que la propia capacidad de cazar gangas se basa en la explotación de las irracionalidades del mercado que han provocado que una acción esté infravalorada o se haya pasado por alto.

Para un inversor principiante, la inversión en valor supone un desafío porque requiere mucha lectura (al menos al principio). No obstante, quienes tengan la curiosidad y la paciencia suficientes para invertir en el aprendizaje de los principios básicos de la inversión en valor probablemente realicen inversiones que seguirán generando beneficios durante el resto de su vida. Una cosa es segura, para que esta estrategia merezca verdaderamente la pena, hay que invertir durante mucho tiempo. Y por mucho tiempo, no me refiero a tres meses, sino a cinco, 10 o incluso 50 años, y al mismo tiempo abstenerse de realizar muchas operaciones. La verdad es que me pregunto qué tendrá esto exactamente de divertido.

Inversión en crecimiento

Si la inversión en valor es la caza de gangas, la inversión en crecimiento es una caza de potencial. Los inversores en crecimiento buscan empresas innovadoras en industrias emergentes y de rápido crecimiento que tengan un fuerte potencial alcista o que ya destaquen de la media en cuanto a ingresos (y a veces incluso en cuanto a beneficios). Se trata normalmente de empresas que reciben mucha atención mediática por su naturaleza disruptiva, y a menudo crean sus propios mercados y públicos. Algunos ejemplos típicos de ellas serían empresas como Tesla, Uber, Square o PayPal.

No obstante, la inversión en crecimiento no debería abordarse ni considerarse como forma de especulación, aunque muchos inversores sin experiencia a veces hacen precisamente eso (véase la inversión en memes que viene más abajo). Tras cada tesis de crecimiento, debe haber una lógica empresarial y una propuesta de valor sólidas. Si una empresa, cuya acción cotiza en bolsa, ofrece una narrativa convincente sobre el futuro con un producto que solo existe en las «representaciones» de vídeo secretas del director ejecutivo, puede estar seguro de que esa acción en sí *es* el producto.

Aunque la inversión en valor consiste en poder determinar el precio de las empresas ahora mismo, la inversión en crecimiento consiste en identificar los precios del futuro, conectar los puntos y luego remontarse hacia atrás en el tiempo hasta el momento actual. Esto requiere cierto grado de pensamiento lateral (creativo), la capacidad de adelantarse a los problemas e identificar patrones y tendencias, así como poder asignar correctamente las probabilidades que subyacen tras su tesis de inversión. 

Valorar a las empresas de crecimiento es más una forma de arte que una ciencia exacta. Sin embargo, si usted es un profesional que trabaja en un determinado sector, podría estar bien situado para identificar oportunidades de crecimiento en su propia área de conocimientos. Solo tiene que buscar empresas de rápido crecimiento que alteren a los actores tradicionales de su mercado, aunque se trate de un nicho de mercado. Recuerde, para ganar dinero en el mercado de valores no tiene que acertar todo el tiempo. Solo hay que acertar unas cuantas veces en la vida. Invierta en lo que sabe y entiende y, cuando lo haga, no tema marcar la diferencia con esa inversión. 

Inversión en dinámicas

Si los inversores en valor buscan gangas, y los inversores en crecimiento buscan potencial, los inversores en dinámicas intentan subirse a la ola. Buscan acciones que experimentan una fuerte tendencia alcista, principalmente utilizando señales de indicadores técnicos, como medias móviles a 50 y 200 días (el cruce de la línea de 50 días por encima de la línea de 200 días suele indicar una «compra», y el mismo cruce de la línea por debajo de la línea de 200 días, indica una «venta»). Es importante señalar que estos indicadores no son leyes científicas, sino una probabilidad estadística, general y heurística.

Invertir en dinámicas parece demasiado bueno para ser cierto: solo invierta en cosas con la mayor «tracción» y, a continuación, venda en cuanto la tendencia comience a desmoronarse. Aunque se trata de una forma perfectamente legítima de ganar dinero en el mercado (y hay muchos fondos especializados que ofrecen exposición a acciones de dinámicas), esta estrategia se aparta claramente de la relación económica básica entre valor y precio. Si su motivación principal para invertir es ponerse una inyección de adrenalina que le invada de hormonas positivas, esta estrategia es una buena opción para ello. Sin embargo, como se trata de una estrategia basada en tener un buen sentido de la oportunidad en el mercado, a menos que sea un experimentado lector de gráficas y un gurú del análisis técnico, podría quedarse solo en la fiesta cuando esta hace ya mucho que ha terminado. Y esa puede ser una situación muy solitaria y dolorosa.

Inversión en ingresos

Los inversores en valor, los inversores en crecimiento y los inversores en dinámicas tienen algo en común: buscan mejorar el rendimiento del mercado y obtener rendimientos superiores a la media. Se preocupan más por aumentar su capital de forma agresiva que por tener dinero a mano. En cambio, a diferencia de ellos, los inversores en ingresos se centran casi exclusivamente en invertir como forma de generar unos ingresos fiables, ya sea a través de dividendos u otros activos que devengan intereses.

Esta estrategia quizá se asemeje más a la de inversión en valor, porque atrae a quienes buscan un menor riesgo y, a la vez, poseen la paciencia y la resistencia necesarias para labrarse su riqueza a largo plazo. Los inversores en ingresos suelen optar por invertir en empresas bien capitalizadas que abonan enormes dividendos, a menudo son líderes en sus respectivos sectores y, por lo general, son demasiado grandes para crecer rápidamente (o nada en absoluto). 

Existe una subcategoría de inversores de ingresos, llamada inversores en dividendos de crecimiento, que tratan de identificar acciones de crecimiento dentro del ámbito de las empresas que abonan dividendos. Sin embargo, esto también implica un dominio razonable de la lectura y la comprensión de las hojas de balance y de muchos otros indicadores fundamentales.

Además de las acciones, hay otros activos como bonos, fondos cotizados (ETF), fondos de inversión y fondos de inversión inmobiliaria (REIT, por sus siglas en inglés) que recompensan a sus titulares con efectivo. Para inversores más experimentados interesados en las tecnologías de la cadena de bloques, quizá desee buscar diversas oportunidades de «staking», que le permitan depositar sus criptomonedas y ganar intereses a cambio.

Dependiendo de dónde se encuentre en su vida, tanto si acaba de embarcarse en un viaje inversor como si ya está planeando jubilarse, podría considerar dedicar una parte de su portafolio a la inversión en ingresos. Se trata de una potente estrategia de creación de riqueza que se acelera con el tiempo debido al potencial de capitalización (sobre todo si reinvierte los dividendos). Disminuirá la volatilidad y eliminará parte del riesgo en su portafolio, a la vez que le recompensará con un flujo de efectivo constante que podrá optar por volver a invertir en el portafolio (lo cual yo recomendaría) o usar para comprar esa acción de Tesla que hace tiempo que tiene en mente.

Inversión en impacto

La inversión en impacto se está volviendo una estrategia cada vez más popular, sobre todo entre inversores milenials y de la generación zeta, por su potencial de contribuir positivamente al mundo en general. Mientras que en el siglo anterior se trataba de maximizar la eficiencia y la productividad, que a menudo se lograban a expensas de las preocupaciones medioambientales y sociales, el siglo XXI parece centrarse en maximizar el impacto y garantizar que la riqueza que estamos creando siga teniendo un planeta donde gastarla.

eToro está a la vanguardia de este tipo de inversión a través de sus CopyPortfolios, donde los inversores pueden invertir en cestas de empresas influyentes, como empresas de energías renovables verdes, empresas que trabajan para curar el cáncer y la diabetes, empresas de cuidados de las mascotas, empresas de medicamentos y vacunas, y muchas otras. Esta estrategia ha funcionado sorprendentemente bien a lo largo de los años, no solo en términos de excelentes rendimientos, sino que también ha creado una forma de presión para que otras empresas adopten nuevas políticas con el fin de cumplir mejor los principios básicos de la responsabilidad social. Es probable que esta tendencia continúe (e incluso se acelere) en el futuro, a medida que cada vez más personas con un interés especial en invertir de forma responsable se vayan incorporando a los mercados.

Inversión en memes

Recientemente ha surgido un enfoque hacia la inversión del que me tomo la libertad de etiquetar arbitrariamente como inversión en «memes». Se ha visto popularizado por la reciente democratización de la inversión y el resurgimiento de los inversores minoristas en diversas plataformas (en línea) de todo el mundo. Por supuesto, no se trata de una estrategia inversora ampliamente reconocida en el sentido tradicional de la palabra, y desde luego yo no la recomendaría como Popular Investor, pero merece la pena mencionarla brevemente porque creo que ocupa su propio lugar en el manual de inversión de los mercados del siglo XXI. 

Las acciones de «memes» son básicamente una subcategoría de acciones de «dinámicas», cuyo efecto de «subida al carro» se ve amplificado por figuras mediáticas (en redes sociales) populares (influentes y famosos), que a menudo recomiendan diversos activos a sus respectivos públicos. Esto crea un entorno muy publicitario que comienza con un pequeño público de usuarios pioneros para luego escalar rápidamente (por efecto de la red) y captar el interés de un público más amplio (incluso fuera de la comunidad inversora). Los «intrusos» comienzan a subirse al carro por puro FOMO (Fear of Missing Out, en español, miedo a perdérselo), lo que crea una especie de efecto dominó que hace subir cada vez más los precios, hasta que, en última instancia, todo esto se queda sin compradores y, como las olas, se estrella contra una roca. Estas empresas/activos suelen experimentar una perspectiva incierta, pero encarnan ciertos atributos que repercuten en el público en general, creando por el camino un sentido de comunidad y tribu en torno a una narrativa con una gran carga emocional e ideológica.

Se trata de una estrategia inversora con un riesgo y una recompensa extremadamente altos, y no la recomendaría a principiantes, a pesar de resultar divertida y glamurosa. No obstante, para los inversores más experimentados, puede ser una forma viable de obtener múltiples rendimientos arriesgando solo un porcentaje razonable de capital. 

Conclusión

Se pueden escribir libros y publicar tesinas sobre numerosos tipos de estrategias inversoras con sus muchas definiciones y abundantes evidencias de por qué una es mejor que la otra. Al final, se trata de elegir la que sea apropiada para usted en relación con sus objetivos de inversión. Como inversor, y sobre todo como Popular investor de eToro, me esforcé al máximo por evitar identificarme con ninguna de estas estrategias, porque ello podría provocar una especie de estrechez de miras, que es precisamente lo que nunca querrá si su objetivo es sacar provecho de los mercados. 

Los inversores que caen en la trampa de identificarse como «inversor en valor» o «inversor en dinámicas» corren el riesgo de limitar su posible espacio de ideas y acciones. Esto, además, podría evitarles capitalizar oportunidades de mercado obvias, lo que privaría a sus copiadores de las ganancias obtenidas por el camino. El que yo haya obtenido una rentabilidad superior al +1000% (x10) con mis operaciones en GME, TSLA, NIO o ETH (por separado) no me convierte en un inversor en valor, que considero mi estrategia principal. Tampoco me convierte en un inversor en dinámicas frecuentes, solo porque a veces reconozco y aprovecho las oportunidades del mercado. Un destornillador es una excelente herramienta para arreglar una máquina, pero muy mala para comer fideos. Del mismo modo, estas estrategias son herramientas que deben sacarse de la caja según corresponda, pues cada una de ellas sirve mejor para un propósito y un objetivo previstos.

Gasper Sopi Ies un Popular Investor de eToro. Tiene un máster en sistemas cognitivos y diseño de experiencia de usuario. Gasper cuenta con ocho años de experiencia inversora y su objetivo es mejorar anualmente el rendimiento del índice S&P 500.

Su capital está en riesgo

El rendimiento pasado no es un indicador de los resultados futuros. El historial de inversión presentado tiene menos de 5 años y podría no ser suficiente para tomarlo como base en una decisión de inversión. No se trata de un consejo de inversión.

eToro es una plataforma con múltiples activos que permite invertir a largo plazo en acciones y criptomonedas, así como a corto plazo en activos a través de CFD.

Tenga en cuenta que los CFD son instrumentos complejos y van acompañados de un riesgo alto de perder dinero rápidamente debido al apalancamiento. El 67% de los inversores minoristas pierden dinero cuando invierten a través de CFD con este proveedor. Debe considerar si comprende cómo funcionan los CFD y si puede permitirse asumir el alto riesgo de perder su dinero.

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